Tema III

Dimensión Salesiana. Identidad del AA.AA.DB: un desafío, una tarea
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Identidad del Antiguo Alumno de Don Bosco

Tema 3. Dimensión Salesiana. Identidad del AA.AA. de Don Bosco: un desafío, una tarea.

«La enfermedad es vivir en la rutina, con valores ajenos, sin haber estado nunca en contacto con la vida que fluye dentro de cada uno, sin haber sentido la complejidad de la propia experiencia, de donde surgen las alternativas».- E. Gendlin.

Introducción

Hoy más que nunca estamos llamados a asumir el protagonismo como ciudadanos, como cristianos y como salesianos, “haciendo de la Familia Salesiana (FS) un vasto movimiento de personas para la salvación de los jóvenes”[1]. El protagonismo de los grupos de la FS, especialmente de los exalumnos/as se hará realidad en la medida que se fortalezcan los centros locales y que se asuma la formación como una tarea continua. Todo ello contribuirá a fortalecer la identidad personal y asociativa del exalumno/a con el fin de evitar la parálisis, la atrofia o incluso la muerte de la Asociación.

El término “identidad” tiene muchas acepciones. Se puede hablar de la identidad referida a una persona (yo), a una institución, a una nación, a un continente (nosotros), etc. Los grupos de la FS usan el concepto identidad, pero también se emplean otros términos, por ejemplo: naturaleza, fin, misión, etc.

Al realizar el análisis de la identidad de cada uno de los Grupos de la FS conviene tener presente una serie de componente: el nombre o apelativo, la edad y el número de los componentes, el objetivo que persigue, la estructura jurídica, los valores vividos o buscados, las normas positivas o morales que lo rigen, las culturas a la que pertenecen, etc. La identidad de las personas y de los grupos cambia con el tiempo. Los diversos Grupos de la FS poseen una historia y una identidad propia que no es estática, sino dinámica. Aquí nos referiremos a la identidad de los Antiguos Alumnos de don Bosco.

Hoy vivimos una realidad social en continuo cambio. La rapidez de tales cambios provoca confusión; la persona que, de no tener una identidad bien integrada, caerá en el vacío. Si no se tiene una identidad bien integrada se cae en el vacío existencial del cual es muy difícil emerger. El proceso de construcción de la identidad personal se ve afectada por estos continuos cambios.

Cristopher Lasch habla también de la “cultura del narcisismo”[2] como trastorno de la identidad erosionada por el vacío interior. Simmel cree que la tragedia de la modernidad es el culto al individuo, el cual habría sido un logro si no se hubiese evaporado la vinculación a lo común y la confianza en las instituciones sociales. Somos “muchedumbre solitaria” –como diría Riessman- que apiña epidermis, mientras dispersa las almas. La misma familia es porosa con divorcios, separaciones y muchos tipos de familias (monoparentales, extensas, de madres solteras, de padres separados, etc.). Se convive, sin pertenecerse. El individualismo anida en el espíritu como un sentimiento apacible que empuja a aislarse y a cuidar fronteras. Vive de derechos, no de obligaciones. Existe una desgana para entrar en lo común[3].

[1] Aguinaldo 2009.  

[2] C. Lasch, The culture of narcissism, Warner Books, Neu York 1979.

[3] J. Uriarte, A. Cordivilla, J. Fernández, Ser sacerdote en la cultura actual, SalTerae, Santander 2010, p. 91.

la identidad de los antiguos alumnos de don bosco

La identidad personal no se logra cumpliendo simplemente las expectativas de los demás. Ese camino simplemente podría conducir a una falsa identidad. Esta, pone en contradicción actos, pensamientos y emociones, elimina la pasión y rebaja la autoestima. En la pedagogía de la personalización es crucial la pregunta: “¿soy yo mismo o dependo de lo que los demás esperan de mí? Aquí se entrecruzan problemas psicológicos de dependencia y también la ideología del grupo de pertenencia, cuando éste enseña a ser para los demás. Para afirmar la identidad, la educación ha de sacar de adentro de la persona el potencial que traemos al nacer.

La estructuración de la identidad representa un punto central en la maduración de una persona. Caracteriza su futuro como hombre libre y responsable, dentro de los procesos de socialización y de educación. A través de la propia identidad, la persona se «distingue» de lo que es diverso de ella, y «se considera» un ser irrepetible en las relaciones que establece.

La identidad depende de lo que uno elija ser: proyecto de vida (matrimonio, vida consagrada, soltería), profesión (médico, ama de casa, abogada, asistente social…) Recordamos las decisiones de carrera o de estado de vida. En una reunión te preguntan quién eres, y respondes: “soy fulano de tal y trabajo en esto o en aquello”.

[1] J. Garrido, Evangelización y espiritualidad. El modelo de la personalización, SalTerrare, Santander 2009, pp. 33 y 34.

El camino de la personalización insiste en diferencias de la identidad social y la identidad personal. Lo importante no es qué sitio tengo en la sociedad, en qué me reconocen, sino quién soy en sentido propio, porque soy más que lo que hago[1].

 El eje de la identidad son los valores que la persona hace propios. Organizados en unos sistemas coherentes y con significado, determinan el sentido de su vida y son la referencia a través de la cual los estímulos que empujan a la acción, internos y externos, son tomados, seleccionados y elaborados.

Se presentan a continuación, algunos aspectos que pretenden orientar el arduo camino que ha de conducir al logro de una sólida identidad del/la Exalumno/a de don Bosco. 

[1] J. Garrido, Evangelización y espiritualidad. El modelo de la personalización, SalTerrare, Santander 2009, pp. 33 y 34.

1. Antiguo Alumno "de Don Bosco" y No Antiguo Alumno "Salesiano".

Sin lugar a dudas don Bosco fue reconocido por sus discípulos como punto de referencia ético imprescindible para su vida y actividades. Las relaciones con él demostraban el encanto que su persona ejercía sobre ellos.

Es así como nace la figura de don Bosco fundador, padre o patriarca de una numerosa descendencia espiritual apostólica: con sus dones de naturaleza y gracia, él se convirtió, por disposición divina, en centro fecundo de atracción e irradiación para los colaboradores, que se sintieron llamados a trabajar con él en la creación de su proyecto educativo y apostólico.

Sin lugar a dudas don Bosco fue reconocido por sus discípulos como punto de referencia ético imprescindible para su vida y actividades. Las relaciones con él demostraban el encanto que su persona ejercía sobre ellos.

Es así como nace la figura de don Bosco fundador, padre o patriarca de una numerosa descendencia espiritual apostólica: con sus dones de naturaleza y gracia, él se convirtió, por disposición divina, en centro fecundo de atracción e irradiación para los colaboradores, que se sintieron llamados a trabajar con él en la creación de su proyecto educativo y apostólico.

Don Bosco fundador posee unas características que son exclusivas de él y que no son transmisibles a otra persona: a) inspiración divina o la llamada del Espíritu a crear una nueva familia apostólica; b) el hecho de poseer dones personales extraordinarios en vista de la fundación y expansión de la nueva fundación; c) haber recibido el don divino de una paternidad, en virtud de la cual el Espíritu atrae hacia él discípulos; d) haber sido el primero en vivir con especial intensidad la forma de vida consagrada por él creada y considerada en todos sus elementos constitutivos[1].

Es hermoso y consolador ver, dice don E. Viganò, que la denominación dada a los Antiguos Alumnos de nuestras casas no es la de salesianos, sino la de Antiguos Alumnos de don Bosco. Me parece una opción que, hecha históricamente por primera vez en el Oratorio de Valdocco y continuada después por doquier en el tiempo y en el espacio, nos resulta verdadera y concretamente programática.

El grupo de los Exalumnos empezó a adquirir consistencia cuando aún vivía don Bosco. Sus inicios pueden situarse en el 1870 con ocasión de su fiesta: el 24 de junio. Aquel año se reunieron oficialmente una docena de antiguos alumnos; nombraron como jefe al simpático y generoso Carlos Gastini; se comprometieron a buscar más miembros; nombraron una comisión que organizara mejor en adelante aquellas manifestaciones anuales de afecto y de gratitud.

Poco a poco, sobre todo, después de morir don Bosco, se fueron creando grupos locales, uniones y sociedades, hasta que se realizó la verdadera organización de los Exalumnos gracias al esfuerzo del Beato Felipe Rinaldi. Gracias a sus esfuerzos fue posible la creación de la primera Federación internacional de Exalumnos en 1908[2], que asumirá una forma organizativa estable con el título de Confederación Mundial de los Exalumnos en 1954, en ocasión de la canonización de Domingo Savio. Se reunieron 36 presidentes de Federaciones nacionales[3]. Fueron famosos los primeros dos congresos internacionales, ambos realizados en Turín, el primero en 1911 y el segundo en 1920. El objetivo del último congreso de Turín, indicado por el mismo don Rinaldi, era el de movilizar los Salesianos para que junto a los “Cooperadores y a los Antiguos Alumnos formaran una única grande Familia[4].

[1] M. Midali, La famiglia salesiana. Identità carismatica e spirituale, LAS, Roma 2010, pp. 106, 117 y 118.

[2] E. Ceria, Annali IV 17; A. Amadei, Il Servo di Dio Michele Rua III 507-508. Citado por M. Midali, La Famiglia Salesiana…, p. 207.

[3] M. Midali, La Famiglia Salesiana…, p. 215.

[4] Actas del Consejo Superior 3 (24 octubre de 1920), p. 74. Citado por M. Midali, La Famiglia Salesiana…, p. 207.

Siendo el P. Felipe Rinaldi Rector Mayor de la Sociedad Salesiana, indicó que la Organización de los Antiguos Alumnos debía figurar en el número de las “nuevas familias” florecidas gracias a Don Bosco en la santa Iglesia[1]. En 1907 decía a un hermano enviado a España: “Cuida mucho a los Antiguos Alumnos: son nuestra corona; o, si prefieres, nuestra misma razón de existir, porque, al ser una Congregación, educadora, es evidente que no formamos para el colegio, sino para la vida. Ahora bien, la verdadera vida, la vida real, para ellos comienza cuando salen de nuestras casas”[2].

Entre los consejos que don Bosco dio a sus muchachos señalamos dos: “lo que más les recomiendo, queridos hijos, es que estén donde estén siempre sean “buenos cristianos y honrados ciudadanos” (…) Muchos de ustedes ya tienen familia. Pues bien, hagan participes de la educación recibida de don Bosco en el Oratorio a sus seres queridos”[3]. Otra propuesta de don Bosco a los Exalumnos es la creación de una sociedad de ayuda mutua (mutuo socorro), para hacer frente a las dificultades: “procuren que este beneficio no se limite a ustedes, sino que se extienda a los jóvenes de buena conducta que salen del Oratorio, a los compañeros que conocen ya cuantos están reunidos aquí”[4]. A don Bosco le interesaba subrayar la importancia de la fecundidad práctica de la “educación recibida” en el Oratorio[5]. Don Bosco en estas dos propuestas presenta a los Exalumnos una estupenda misión: la solidaridad, el compromiso social y el testimonio de vida cristiana. Los exalumnos están llamados no sólo a la compasión puntual centrada en la persona, sino, sobre todo, a desvelar las maquinarias estructurales que dañan al hombre.

En resumen, nos hallamos, pues, en presencia de un título, Antiguos Alumnos de don Bosco, de pertenencia que genuinamente forma parte del carisma del Fundador. Para comprender mejor su naturaleza e iluminar sus exigencias prácticas y organizativas en el actual cambio cultural y eclesial, es preciso referirse al Sistema Preventivo[6].

[1] Congregazione per le Cause dei Santi, Positio, Roma 172, p. 28.

[2] U. Bastasi, “Guida organizzativa del Movimento Exallievi di Don Bosco”, Torino 1965, p. 20.

[3]  Memorias Biográficas 14, p. 511. Citado por E. Viganò, Los Exalumnos de Don Bosco, p. 8.

[4] Memorias Biográficas 13, p. 758.

[5] E. Viganò, Circular del Rector Mayor a los salesianos sobre los Exalumnos de don Bosco, en: ACG 321, pp. 7, 8 y 9.

[6] E. Viganò, Circular del Rector Mayor a los salesianos sobre los Exalumnos de don Bosco, p. 14.

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2. Identidad personal del AA.AA.DB.

El artículo 5 de las Constituciones de los salesianos de don Bosco afirma que la razón de la pertenencia de los exalumnos a la FS es “la educación recibida”, y añade que tal pertenencia es más íntima “cuando se comprometen a participar en la misión salesiana”. La educación recibida puede proyectarse en diversos compromisos de la vasta misión de Don Bosco: en quehaceres de educación en los multiformes campos de la cultura, y en compromisos vinculados específicamente a los valores del sistema preventivo[1]. El artículo anteriormente citado emplea otra expresión: “cuando se comprometen a participar de la misión salesiana en el mundo”. Significa que los Antiguos Alumnos/as tienen una preparación especial, como consecuencia de la “educación recibida”, para asumir una responsabilidad de colaboración en finalidades propias del proyecto salesiano[1].

[1] El Proyecto de Vida de los salesianos de Don Bosco…, p. 140.

[1] El Proyecto de Vida de los salesianos de Don Bosco. Guía de lectura de las Constituciones Salesianas, CCS, Madrid 1987, p. 139.

También por la “educación recibida” están llamados a realizar un apostolado específico que puede ser en los ámbitos educativo y evangelizador. El compromiso en estos campos pastorales debería desembocar en una opción consciente de colaborar en la misión juvenil común. Tal compromiso podrá realizarse en niveles diversos y con diferentes grados de intensidad. 

El Capítulo General Especial hace una invitación, que está recogida el artículo 39 de los Reglamentos Generales de los salesianos, dice: “Es de desear que, dentro del movimiento de exalumnos…, los que tengan el don y la voluntad de ello, se comprometan o como cooperadores o en grupos apostólicos, a fin de participar más íntimamente en el espíritu y en la acción de la FS”[1].

Afirmaba don Vecchi que el Antiguo Alumno de don Bosco presenta múltiples rostros, que no pueden ser reducidos a una única identidad. Ello podría ser el resultado de la “educación recibida”, que ha buscado en todo momento formar personas desarrollando la originalidad de cada uno.

Existe una pluralidad más original a subrayar. La Asociación y la Confederación declaran su sentido eclesial, pero sin dejar de reconocer que hay miembros, a pleno título y derecho, de diversas confesiones cristianas, de diversos niveles. Por ello, es fundamental saber acoger a todos sin importar la confesión religiosa[2].

¿A qué código, que corresponda a una identidad y no solamente a una pertenencia social, podemos referirnos para indicar un camino común a tanta diversidad?

Al nacer el Movimiento, aquel 24 de junio del 1870, se vislumbraban bien las energías vitales, acontecimientos, sentimientos, intenciones, posibilidades que, todavía hoy, son cuatro formas típicas de pertenencia del exalumno que pueden contribuir a definir los niveles de identidad:

[1] Capítulo General Especial, 157.

[2] J. Vecchi, Exallievo di don Bosco verso il 2000, in: Atti del VIII Congresso Nazionale Exallievi/e di Don Bosco, Rimini, 10-13 ottobre 1996, p. 67.

  1. Aquellos para los cuales el haber sido alumno o haber frecuentado un ambiente salesiano es un hecho de vida, una anécdota;
  2. Aquellos para los cuales el haber sido alumno o haber frecuentado un ambiente salesiano es una gracia, porque han sido impactado por el encanto y la atracción de don Bosco, profundamente hombre y profundamente santo; lo que conduce al exalumno a identificarse en todas partes como exalumno de don Bosco;
  3. Aquellos para los cuales el haber sido alumno o haber frecuentado un ambiente salesiano es una elección, una misión, la cual aceptan con todo lo que ello implica. Se sienten llamados a comunicar los valores recibidos en la educación salesiana: espíritu y método pedagógico de Don Bosco;
  4. Aquellos para los cuales el haber sido alumno o haber frecuentado un ambiente salesiano es un proyecto de vida, que se traduce en el asociarse para continuar su formación personal, para hacer presente el carisma educativo de don Bosco en la sociedad, y para realizar proyectos concretos en favor de la juventud[1].

La “educación recibida”, la educación posteriormente desarrollada, la educación aplicada y comunicada, imprimen un carácter distintivo al AA.AA.DB. Él ha disfrutado de una experiencia juvenil que íntimamente le ha satisfecho, a pesar de los inevitables incidentes debidos a la edad y a los límites de instituciones y de educadores. Ha saboreado la alegría del crecimiento hacia un mayor conocimiento de la realidad y hacia la madurez personal. Ha experimentado las relaciones humanas inspiradas en el respeto y el amor, que en la vida salesiana se concretizan en el espíritu de familia. Ha sido parte activa de un ambiente o comunidad educativa en la que se ha entrenado en la participación espontánea y en la corresponsabilidad. Se hizo consciente del don de la fe y ha tenido oportunidad de encontrarse con Cristo a través de la Palabra, los sacramentos, el compromiso[2].

[1] J. E. Vecchi, Exallievo di Don Bosco verso il 2000, en: VIII Congresso Nazionale exallievi/e di Don Bosco. Atti, Rimini, 10-13 ottobre 1996, pp. 67 y 68. El Rector Mayor, don Pascual Chávez, en distintos encuentros con la Familia Salesiana y con los mismos Exalumnos de Don Bosco ha evidenciado estos cuatro tipos de pertenencia de los exalumnos.

[2] J. E. Vecchi, Exallievo di Don Bosco verso il 2000, p.  68.

3. Identidad cristiana y misión del AA.AA.DB.

El Antiguo Alumno puede ser un cristiano laico o un no cristiano[1], un cristiano con el orden sacerdotal o un religioso. Los laicos, afirma la Exhortación Apostólica Christifideles Laici, deben tener conciencia, cada vez más clara, no sólo de pertenecer a la Iglesia, sino de ser la Iglesia; es decir, la comunidad de los fieles sobre la tierra bajo la guía del Jefe común, el Papa, y de los Obispos en comunión con él. Ellos son la Iglesia (9).

Los/as Exalumnos/as no cristianos o de otras confesiones religiosas vivirán su compromiso siendo coherentes con su fe y siempre apegados a los valores humanos y culturales donde han nacido. También ellos están llamados a vivir “el carácter secular que es propio y peculiar de los laicos”[2].

[1] En el presente documento nos referiremos más directamente al exalumno laico, sin por ello quitar importancia a los exalumnos sacerdotes u obispos de la Asociación.

[2] Lumen Gentium 32. Citado por la Exhortación Apostólica Christifideles Laici en el  número 15.

la identidad de los antiguos alumnos de don bosco

El AA.AA.DB. está llamado a ser un “creyente comprometido”. Su compromiso se hace visible en una “nueva vivencia de la fe”, es decir, una renovada conversión y una progresiva interiorización de actitudes de fe, que conducen a la madurez; una “nueva relación con la cultura”, es decir, sabe superar la separación  entre valores culturales y exigencia evangélica, entre fe y cultura; un “nuevo modo de pertenencia a la Iglesia”, una pertenencia activa y adulta, una pertenencia madura a la comunidad eclesial; un “nuevo modo de vivir la comunión”, se requieren hoy creyentes solidarios, adultos y comunitarios, dispuestos a vivir la propia fe “con los demás”, en la comunidad cristiana; “un nuevo modo de presencia en el mundo y de conciencia ética”, un creyente “encarnado y comprometido” con lo moral, con la familia y en el trabajo, con la política, con el tiempo libre y con la lucha por la transformación de la sociedad; un “nuevo modo de vivir la relación intergeneracional”, evitando una actitud abandono, autoritaria o paternalista, sino más bien asumiendo la actitud del educador responsable, dispuesto a compartir la fe y a dialogar con los más jóvenes[1].

Señala la Christifideles Laici en el número 42 que “para animar cristianamente el orden temporal los fieles laicos de ningún modo pueden abdicar de la participación en la «política»; es decir, de la multiforme y variada acción económica, social, legislativa, administrativa y cultural, destinada a promover orgánica e institucionalmente el bien común”. Los AA.AA.DB. están llamados a convertir la política en un arte que busca el bien común, que favorece el crecimiento y el desarrollo de todos. Es decir, la expresión de la caridad. Continúa afirmando la Christifideles Laici que “la participación de los fieles laicos en el triple oficio de Cristo (Sacerdote, Profeta y Rey) exige ser vivida y actuada en la comunión y para acrecentar esta comunión” (14).

Generalmente el AA.AA.DB. que no asume un compromiso social, eclesial o pastoral en la Iglesia y en la sociedad tiende a fundamentar su “identidad exalumnal” en el recuerdo, en lo emocional. Se dedica simplemente a recrear el pasado sin ningún compromiso proyectivo con el presente. La “educación recibida” en el pasado no puede quedarse en el simple recuerdo, sino que ha de constituirse en la fuerza que impulsa al Antiguo Alumno a incidir en el presente para transformarlo. Es la oportunidad para hacer presentes los valores del patrimonio educacional vivido, el Sistema Educativo de don Bosco, en la sociedad de consumo. Sobre todo, el nuevo “continente digital”, una realidad virtual que requiere ser evangelizada y cristianizada.

[1] J. E. Vecchi, Exallievo di Don Bosco verso il 2000, p. 16.

El Exalumno/a cristiano/a y de otras confesiones religiosas, está llamado a expresar y desarrollar hoy, como adulto, los frutos de la “educación recibida”, es decir, a desempeñar su misión con:

  • Competencia profesional: para poder pronunciar una palabra autorizada en cualquier ámbito de la vida (la política, la economía, el arte…) Ha de ser competente para convertirse en levadura social.
  • Conciencia moral: es decir, con una calidad humana enriquecida por los valores que le permiten saber discernir y elegir con responsabilidad para orientar otros convirtiéndose en punto de referencia.
  • Compromiso social: no pensando sólo en el éxito personal, sino -sobre todo- en el bien común. Asumir el compromiso de la construcción de un mundo mejor.

En el compromiso social, político y económico, el Antiguo Alumno ha de tener muy presente y defender a toda costa los valores, sobre todo:

  • La vida: Esta es sagrada desde la concepción hasta la muerte. Hoy es fundamental ayudar a los jóvenes a descubrir el sentido de ella, especialmente en los pobres y en los excluidos.
  • La libertad: Especialmente en este tiempo que los gobiernos actúan de forma monárquica queriendo aparentar ser democráticos; cuando actúan de ese modo ponen en peligro la libertad y el compromiso común que tenemos de construir un mundo libre;
  • La verdad: No sólo la científica, sino también la emocional y la espiritual. Sobre todo hoy que se está pasando de un sano pluralismo a un relativismo que conduce a la incredulidad, a la pérdida de todo marco de referencia y a la decadencia social[1].

[1] P. Chávez, Buenas noches del 30 de septiembre en la IV Asamblea Mundial Electiva de los Exalumnos de Don Bosco, Acta 30 de septiembre de 2010.

4. Identidad asociativa del AA.AA.DB.

Al AA.AA.DB. se le exigirá cada vez mayor implicación en la vida de la Asociación y en los objetivos del Movimiento. La Iglesia insiste en la importancia de la comunión espiritual y visible. En la sociedad presenciamos asociaciones, nuevas por lo que se refiere a la modalidad y a la finalidad, a una búsqueda de relaciones y sinergias. Solos no lograremos nada y dispersos seremos absorbidos.

La Asociación de los Antiguos Alumnos de Don Bosco es una agregación verdaderamente original: su originalidad es al mismo tiempo su debilidad.  Cristiana por Estatuto, admite con pleno derecho miembros de diversas confesiones y de diversas religiones. La asociación responde a los requerimientos de sus miembros: un lugar de formación en la fe, un espacio de dialogo religioso, un laboratorio de variadas colaboraciones, un campo abierto de evangelización, una convergencia según los intereses de cada uno relacionada con objetivos ya sean religiosos o seculares.

La renovación personal y asociativa han de conducir a cada antiguo alumno y a la Asociación a “un renovado compromiso por la ciudad del hombre[1]”, que “no se promueve sólo con relaciones de derechos y deberes sino, antes y más aún, con relaciones de gratuidad, de misericordia y de comunión”[2]. Tal compromiso comprende lo privado, lo social y lo político como momentos inseparables a través de los cuales se va creando una cultura. El AA.AA.DB. está llamado a asumir un compromiso serio en el ámbito político. Es una forma de interesarse por el bienestar de todos y de purificar el concepto de la política, para que llegue a ser una expresión de la caridad.

El AA.AA.DB. es consciente que no sólo tiene derechos dentro de la Asociación y de la FS, sino también obligaciones. Quienes actúan pensando que sólo tienen derechos se vuelven exigentes, intolerantes, impacientes y con extrema facilidad rompen los vínculos emocionales con los demás, manifestando de ese modo la propia inmadurez. Derechos y deberes se integran correlativamente en toda actividad social, política y religiosa del hombre. Si los derechos exaltan la libertad individual, los deberes expresan la dignidad de esa libertad. Para asegurar los derechos dentro de la Asociación y de la FS es necesario un acuerdo previo sobre los deberes para con la misma Asociación y para con la FS. Cada vez que te enfrentes a un deber transfórmalo en una elección (Elijo…, decido…, etc.).

[1] Nota pastorale della CEI, Roma 1996 n. 30 (Citado por J. E. Vecchi, Exallievo di Don Bosco verso il 2000).

[2] Caritas in Veritate del Sumo Pontífice Benedicto XVI a los obispos, a los presbíteros y a los diáconos. A las personas consagradas, a todos los fieles laicos y a todos los hombres de buena voluntad. Sobre el desarrollo humano integral en la caridad y en la verdad, 6.

la identidad de los antiguos alumnos de don bosco

Es imprescindible que el AA.AA.DB. tome conciencia de la necesidad urgente de la formación humana, cristiana y salesiana y la asuma con seriedad. La identidad personal y asociativa se refuerza con la formación permanente. Es esencial que las uniones locales posean itinerarios de formación bien definidos. Conviene evitar por todos los medios la tentación de reducir las reuniones en simples actividades sociales o gastronómicas. La Asociación de Exalumnos de don Bosco no es un club social.

5. Identidad vivida en la familia Salesiana

Los AA.AA.DB. somos parte de la gran FS. ¿Quién es la Familia Salesiana? J. Vecchi dice que: “Nosotros, FS de don Bosco, somos un conjunto de bautizados, reunidos en grupos distintos y unidos por la común respuesta al Espíritu del Señor, para vivir en la Iglesia una espiritualidad original y realizar un proyecto apostólico para la salvación de la juventud en peligro[1]. “En la mente y en el corazón de Don Bosco, ¡la FS es UNA! La unidad original de esta Familia tiene su raíz última en la comunión del espíritu y de la misión al servicio total de la juventud y del pueblo”[2].

El hecho de pertenecer a la FS, para compartir entre muchos las mismas riquezas espirituales, no disminuye los valores ni la originalidad de cada grupo. La fraternidad no anula la identidad; la refuerza. Lo mismo ocurre con las situaciones concretas de las personas y su situación eclesial, que se confirman, fortalecen y enriquecen.

Con la energía de su carisma, san Juan Bosco unifica, en la armonía de una única familia apostólica, al religioso y al seglar, al casado, al viudo y al célibe y al sacerdote, que de maneras distintas dan testimonio del espíritu de las bienaventuranzas. A nadie le quita su específica espiritualidad sacerdotal, laical o religiosa. El carisma de san Juan Bosco es una energía superior y global que marca la existencia y asume y jerarquiza, especificándolas y fortaleciéndolas, las diversas espiritualidades[3].

[1] J. E. Vecchi, La Familia Salesiana cumple veinticinco años, en: “Actas del Consejo General” LXXVIII (1997) n. 358, p. 18.

[2] J. E. Vecchi, La Familia Salesiana cumple veinticinco años.

[3] Carta de la Comunión de la Familia Salesiana, 35.

la identidad de los antiguos alumnos de don bosco

En otras palabras, la realidad asociativa salesiana no traza líneas divisorias entre la laicidad, el ministerio sacerdotal o la consagración religiosa. Hay salesianos sacerdotes y laicos, hay salesianos cooperadores laicos y sacerdotes, hay exalumnos laicos religiosos y sacerdotes. Cada uno vive su vocación y actúa de acuerdo a la propia condición: da y recibe, inspira, colabora y apoya. Del componente laical de la Asociación se espera un aporte conforme a cuanto está madurando en la Iglesia. De hecho, el conjunto de la FS y del Movimiento salesiano tiene una fuerte connotación laical, relacionada con la elección de campo y al estilo operativo. Laical el espacio donde se trabaja, la educación, la promoción de la cultura. Laicas son las instituciones, laicas son la mayor parte de las energías, laicas son los principios de practicidad y eficiencia[1].

Los retos que tienen los AA.AA.DB. en relación con la FS son diversos, entre otros: trabajar en comunión, “la dispersión de las fuerzas apostólicas y el individualismo en el bien reduce el testimonio evangélico y la eficacia operativa”; formarse juntos, “aprender a pensar juntos, para no reducir la realidad al propio punto de vista, y así organizarse para trabajar juntos”[2]. Asumimos estos retos porque somos conscientes de que “la sociedad cada vez más globalizada nos hace más cercanos, pero no más hermanos”[3].

¡Adelante Antiguos Alumnos de Don Bosco! Somos el grupo más numeroso de la FS. Esta es una oportunidad que ha de aprovecharse para evangelizar, cristianizar y humanizar toda la sociedad. “Estoy seguro de que continuarán siendo el consuelo de don Bosco”[4]. “Donde quiera que vayan y estén, recuerden que son hijos de don Bosco”[5].

El Señor, María Auxiliadora y don Bosco nos asistan en la linda tarea de crecer en identidad personal, eclesial, asociativa y como FS, con el fin de ser protagonistas de la historia, haciendo presente el Evangelio y el carisma salesiano en la realidad social y cultural que estamos inmersos.

[1] J. E. Vecchi, op. cit., p. 76.

[2] Carta de la Misión de la Familia Salesiana, 29 y 30

[3] Caritas in Veritate, 19.

[4] Memorias Biográficas 17, p. 174.

[5] Memorias Biográficas 17, p. 489.

Para la reflexión

  1. ¿Reconozco en mi Asociación Local la identidad de los AA.AA.DB.?
  2. En mi Asociación, ¿soy yo mismo o dependo de lo que los demás esperan de mí?
  3. ¿Qué características o elementos fundamentales de la identidad como grupo de la Familia Salesiana crees que faltan en tu Asociación?
  4. ¿Sigue llevando a cabo mi Asociación Local las propuestas de Don Bosco a sus antiguos: alumnos: la solidaridad, el compromiso social y el testimonio de vida cristiana? ¿Y tú, personalmente?
  5. ¿Qué compromisos te pide a ti la “educación recibida”?
  6. ¿Reconozco mis derechos y mis deberes dentro de mi Asociación? ¿Cómo y cuándo los llevo a cabo?
  7. ¿Es la misión de los AA.AA.DB. de mi Asociación Local una misión compartida con el resto de la Familia Salesiana?

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