Tema 1

Dimensión Humana. La identidad de las personas
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Identidad del Antiguo Alumno de Don Bosco

Tema 1. Dimensión humana. La identidad de las personas

Introducción

A través de este tema vamos a reflexionar sobre el significado de la identidad desde el punto de vista humano, cómo lo entienden las distintas disciplinas que lo estudian, por qué se caracteriza y qué es una crisis de identidad, con propuestas de superación.

¿Te has preguntado alguna vez “quién soy” o has pensado en quién serás en el futuro? Estas preguntas han sido objeto de reflexión y debate a lo largo de la historia, en particular por parte de los filósofos que se han sumergido en la búsqueda del conocimiento de la naturaleza del ser humano. Cuestiones como «¿Qué significa ser una persona?» o «¿Importo?» han ocupado a filósofos y han creado líneas de pensamiento con las que todavía lidiamos en nuestra sociedad.

Muchas personas sienten que quieren perdurar de alguna manera, tanto en su vida como más allá de la muerte. Otras, influyen en la vida de los demás de una manera muy determinante, incluso sin proponérselo, con su propio testimonio de vida.

Desde lecturas y perspectivas diferentes, la identidad ha sido tema recurrente en el discurrir de la historia de la humanidad. Como preocupación surge impelido por la necesidad que tienen los hombres de orientarse mejor frente al universo, y a los problemas que genera su propia existencia, refleja las preocupaciones del mundo moderno. Entre éstas se encuentran situaciones de crisis, de incertidumbre, de pérdidas, de cambios profundos, de peligros o necesidad de restructurar nuevos caminos. pareja puede estar institucionalizada por el matrimonio (de distintos o del mismo sexo) o tomar la forma de una simple vida en común. Sin embargo, el individuo se encuentra relativamente solo frente a estas muchas posibilidades.

De manera especial, la humanidad experimenta hoy la necesidad de volver la mirada hacia su propio ser cuestionando la manera en que ha venido ejerciendo su condición de humana, y valorando cuanto se ha alejado de ella. Estas preocupaciones, adquieren aún mas relieve si consideramos el mundo globalizado en que nos movemos, que no sólo amenaza la variedad de culturas, sino también la existencia armónica y definitiva de la propia humanidad, con la introducción de las nuevas tecnologías y de los medios de comunicación como origen de los grandes cambios sociales que estamos contemplando actualmente.

La identidad está referida a un fenómeno o realidad concreta que incluye relaciones de igualdad y diferencia, de unidad y diversidad en sus tránsitos recíprocos. Por tanto, ella es expresión singular de algo que no está al margen de lo universal, al mismo tiempo, es lo diferente vinculado a lo común. Antiguamente, la alternativa de comportamientos era menos amplia y las reglas de conducta eran más claras y rígidas. Hoy en día, cada persona dispone de muchas más posibilidades, por ejemplo, una relación de pareja puede estar institucionalizada por el matrimonio (de distintos o del mismo sexo) o tomar la forma de una simple vida en común. Sin embargo, el individuo se encuentra relativamente solo frente a estas muchas posibilidades.

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Concepto de identidad

Una definición simple de identidad es la de considerarla como un conjunto de características distintivas que le permiten a un individuo, diferenciarse del resto. El término proviene del latín “identitas” o “ídem”, que se refiere a la mezcla de atributos o cualidades propias que posee una persona para distinguirse de los demás. Es decir, como un conjunto articulado de rasgos específicos de un individuo o de un grupo, por ejemplo: varón, de 35 años, 1,75 de altura, 70 Kg de peso, cabello castaño, casado, empleado de banca, padre de familia…

Constituye también un sistema de símbolos y de valores que permite afrontar diferentes situaciones cotidianas. Opera como un filtro que ayuda a decodificarlas, a comprenderlas para que pueda funcionar. Las personas somos seres sociales, es decir, vivimos, nos desarrollamos, compartimos con los demás. Y muchas veces, esa vida social nos llega también a definir.

La identidad como definición de una realidad concreta es síntesis de diversas determinaciones, por tanto, además de ser fenómeno que tiene en su base relaciones dialécticas, se caracteriza por ser complejo, por lo que exige diferentes aristas de análisis. Ello explica que este tema sea estudiado desde diversos ángulos: desde la cultura, las psicologías, las ciencias sociales y filosóficas.

Podríamos considerar distintos aspectos para definir la identidad, como, por ejemplo, el color del pelo, el sexo, la nacionalidad, la familia, la profesión… Pero en este tema vamos a analizar la identidad de forma comprensible para todos y desde diferentes disciplinas.

Teniendo en cuenta la perspectiva de análisis en que se valora la identidad, ésta puede ser definida como: “El conjunto de elementos objetivos y subjetivos de alguna entidad dada que definen el carácter singular de la misma, al aportarle un sello distintivo y diferenciador de otras”.

1. Antropológicamente

Antropológicamente, podemos afirmar que la identidad personal está formada por elementos que nos vienen “dados”, ya sean naturales (como la genética, el ambiente, el sexo o la salud) o ya sean culturales (la educación, la profesión) o adquiridos (pertenecer a una Asociación o a un club deportivo), que son elegidos voluntariamente, consentidos, y no porque haya necesidad de identificarse con otros, sino porque se ha asumido una cualidad común o que persigue el mismo objetivo.

3. Éticamente

Antropológicamente, podemos afirmar que la identidad personal está formada por elementos que nos vienen “dados”, ya sean naturales (como la genética, el ambiente, el sexo o la salud) o ya sean culturales (la educación, la profesión) o adquiridos (pertenecer a una Asociación o a un club deportivo), que son elegidos voluntariamente, consentidos, y no porque haya necesidad de identificarse con otros, sino porque se ha asumido una cualidad común o que persigue el mismo objetivo.

5. Jurídicamente

Finalmente, la identidad vista desde el punto de vista jurídico se contempla como un derecho cuando consideramos al hombre como persona, es decir como sujeto individual. Es este sujeto quien se relaciona con otros, quien participa en sociedad, quien tiene tales cualidades o virtudes, etc. Es decir, que, aunque las personas integran naturalmente ciertos grupos sociales como la familia y el Estado, dicha integración no es a nivel sustancial, sino en la acción por necesidad de fines, y, por lo tanto, la identidad que surge de los lazos familiares y de la nacionalidad –y cualquier otra-, se asienta sobre la identidad personal.

 

Por tanto, vemos que la identidad puede tener distintas lecturas dependiendo de la disciplina desde la que se estudie, pero sí es verdad que debe tener una serie de elementos y características comunes a todas las disciplinas de estudio.

2. Psicológicamente

Desde el punto de vista psicológico, la identidad está relacionada con el “yo” o el “sí mismo”, que implica integrar personalmente las acciones realizadas por cada uno, de forma consciente o inconsciente, y también a todo lo que la conducta ajena y el ambiente influyen en la persona, pues todo lo que se recibe, se recibe según lo que uno es. Por ejemplo, hemos oído muchas veces “el niño es igualito que su padre, anda igual que él, tiene sus mismos gestos”. Ello es debido no a que se mimetizan los gestos o andares, sino que se vivencian y se ven como surgiendo del mismo núcleo personal, se hacen parte de sí mismo.

4. Teológicamente

Según la perspectiva teológica, el hombre es imagen de Dios. El ser humano es creado por Dios con una naturaleza corpóreo-espiritual, dotado de inteligencia y libre albedrío. Pero esta creación no es meramente histórica, no es un suceso acaecido en los albores del universo, sino que se repite en la concepción de cada persona, ya que Dios crea cada alma humana especialmente, siendo concausa con los padres. Así, es también posible afirmar que la filiación divina constituye un elemento importantísimo de la identidad humana. Y en este caso, la relación con el Creador no funda una identidad cualquiera, sino que es la causa primera de toda identidad. Por otra parte, a dicha filiación natural que afecta a todo hombre, se añade para el creyente una filiación adoptiva sobrenatural dada en el Bautismo.

no que se vivencian y se ven como surgiendo del mismo núcleo personal, se hacen parte de sí mismo.

Características de la identidad

La identidad es compuesta

Cada cultura y cada subcultura transportan valores e indicadores de acciones, de pensamientos y de sentimientos. A ejemplo de la cultura, la identidad está, a menudo, relacionada con grandes corrientes culturales y también limitada a ellas: la procedencia territorial, el color de la piel, la religión… Se habla de un turco, de un italiano, de un negro, de un musulmán… De este modo, la influencia de la pertenencia a subconjuntos culturales sobre la estructura de la identidad está descartada. Estos subconjuntos pueden ser la clase social, la profesión, el sexo, el origen (urbano/campesino), las diferentes formas que pueden tener una religión, etc.

La identidad es la síntesis que cada uno hace de los valores y de los indicadores de comportamientos transmitidos por los diferentes medios a los que pertenece. Integra esos valores y esas prescripciones según sus características individuales y su propia trayectoria de vida. El extranjero integra a su identidad su estatus de inmigrante o de refugiado político y los cambios culturales que él ha vivido durante su estancia en el país de acogida.

La identidad es compuesta

Cada cultura y cada subcultura transportan valores e indicadores de acciones, de pensamientos y de sentimientos. A ejemplo de la cultura, la identidad está, a menudo, relacionada con grandes corrientes culturales y también limitada a ellas: la procedencia territorial, el color de la piel, la religión… Se habla de un turco, de un italiano, de un negro, de un musulmán… De este modo, la influencia de la pertenencia a subconjuntos culturales sobre la estructura de la identidad está descartada. Estos subconjuntos pueden ser la clase social, la profesión, el sexo, el origen (urbano/campesino), las diferentes formas que pueden tener una religión, etc.

La identidad es la síntesis que cada uno hace de los valores y de los indicadores de comportamientos transmitidos por los diferentes medios a los que pertenece. Integra esos valores y esas prescripciones según sus características individuales y su propia trayectoria de vida. El extranjero integra a su identidad su estatus de inmigrante o de refugiado político y los cambios culturales que él ha vivido durante su estancia en el país de acogida.

La identidad es dialéctica

La construcción de la identidad no es un trabajo solitario e individual. Se modifica en el encuentro con el Otro, cuya mirada tiene un efecto sobre ella. La identidad se sitúa siempre en un juego de influencias con los otros: «estoy influido por la identidad del Otro y mi identidad influye en la suya». En un constante movimiento de ida y vuelta, los otros me definen y yo me defino con relación a ellos. Estas mutuas definiciones revisten la vía de señales con mensajes verbales y no verbales, como la elección de un vestido o de un peinado.

Incluso cuando el “otro” no mira, siempre hay una interacción, que se produce en el interior de un contexto, influyendo la relación con el otro, entre dos personas o dos comunidades diferentes. Es importante definir cada vez el contexto en el cual se produce un encuentro: con el mismo joven, la interacción será diferente si se produce en la piscina, en casa de sus padres o en la escuela, y si el joven está solo o en grupo; una persona española desarrollará una relación diferente con otra española si se encuentran en España o en el extranjero.

En realidad, la pregunta es menos «¿quién soy?» como «¿quién soy yo en relación a los otros?» y «¿qué son los otros en relación a mí?».

Hasta aquí los elementos característicos de la identidad. Veamos ahora las crisis a las que puede dar lugar no tener claramente definida la identidad de cada persona.

La identidad es dinámica

«Soy yo», responderá una persona a la que se pregunta lo que representa su identidad; llevándola más lejos en su razonamiento dirá: «es lo que en mí permanece igual». La permanencia aparece, efectivamente, como la característica más evidente de la identidad. Ésta está ligada a elementos que se repiten continuamente y que nos parecen permanentes: «soy así», «soy siempre la misma persona». Se confunde, de este modo, la identidad con lo que, en una persona, es inmutable.

Este punto de vista no es totalmente erróneo pero los comportamientos, las ideas y los sentimientos cambian según las transformaciones del contexto familiar, institucional y social en el cual vivimos. Cambiamos con la edad, cuando envejece nuestro cuerpo, si pasamos del estatus de trabajador al de parado, incluso cuando cambiamos de estatus profesional, dentro de una misma institución. La identidad es una estructura dinámica. Está en continua evolución. En definitiva, nuestra identidad es constante a la vez que cambiante, en el transcurso de nuestra vida.

La base de la experiencia emocional de la identidad proviene de la capacidad del individuo de seguir sintiéndose el mismo a través de los cambios continuos. Un proceso de articulación permanente de lo nuevo con lo antiguo debe tener lugar, de tal manera que lo nuevo sea percibido como teniendo una relación aceptada con lo que ya existía antes. Integrando lo nuevo en lo mismo hay un cambio en la continuidad. El sentimiento de identidad permanece en tanto que el sujeto consigue dar a la alteración el sentido de continuidad.

La adolescencia es un buen ejemplo. Los cambios que se producen en esta etapa de la vida son tan fuertes, profundos y visibles que todos los seres humanos tienen más o menos dificultades para pasar este escollo. Las dificultades acaban cuando el joven llega a reconocerse como la misma persona, aunque diferente.

Las crisis de identidad

Una crisis de identidad es un periodo en el que la persona experimenta profundas dudas sobre sí misma, dudas sobre el sentido de la existencia acompañadas de sentimientos de vacío y de soledad. Esto le produce una sensación de ansiedad al tratar de definir o redefinir quiénes somos y en qué momento vital estamos. La crisis de identidad ocurre, por lo general, durante un periodo específico de nuestra vida.

Algunas personas no se sienten satisfechas y preguntan a sí mismos cosas como: «¿Qué pasaría si…?». Este pensamiento se presenta junto con un fuerte sentimiento de impotencia para integrar diversos aspectos de la identidad.

Puede referirse a aspectos como: objetivos a largo plazo, la carrera, la amistad, la orientación sexual, las creencias religiosas, los sistemas de valores morales, entre otros, y puede ir acompañado de la depresión, confusión o la rebelión.

Es frecuente que aparezca en la adolescencia y alrededor de los 40 años, momento en que las personas experimentan una crisis vital.

Tipos de crisis de identidad

  1. La deficiencia de identidad ocurre cuando una persona tiene dificultad para tomar decisiones importantes. La persona rechaza valores u objetivos, y fomenta sentimientos resultantes de la inseguridad y el vacío. Son muy sensibles a la influencia de otras personas.
  2. El conflicto de identidades una incompatibilidad entre dos o más aspectos de la identidad. Este tipo de crisis a menudo se produce durante los períodos en que uno se ve obligado a tomar una decisión importante y difícil de la vida. Una persona que quiere alcanzar dos objetivos contradictorios a la vez. Esta crisis suele ir acompañada de sentimientos de culpa o remordimiento.

Crisis de identidad personal en la era de las redes sociales

Hoy día ha vuelto a estar en crisis lo que es la identidad personal y ejemplos de esto es la distorsión que las personas proyectan de su persona a través de las redes sociales. Desde un adolescente hasta adultos mayores, eligen mostrar, muchas veces, realidades que resultan incompletas porque solo proyectan lo que desean. 

Esto deriva en una identidad digital, es decir, la que creamos artificialmente a través de las redes. Con los filtros para mejorar nuestro aspecto, hasta la opción de mostrar algo a un grupo de amigos o a todos nuestros contactos, todo esto inevitablemente distorsiona la imagen que ofrecemos al mundo desde estas plataformas. 

Por eso, muchas personas tienen problemas de salud mental a raíz de este mundo aparentemente feliz que se vive en internet. Algunos porque dejan de aceptar su propia identidad personal, lo que realmente son, por desear tener todo lo que sí tiene su identidad digital.

Como superar una crisis de identidad

Si bien existen tratamientos profesionales para la superación de la crisis de identidad, también hay pasos que puedes implementar por ti mismo:

  • Percibe la crisis de identidad como una oportunidad
  • Céntrate en el autodescubrimiento
  • Trabaja por aumentar la confianza en ti mismo
  • Plantéate nuevos objetivos que te guíen

Acepta los cambios que se presentan en tu vida

Conclusión

La identidad ayuda a dar respuesta a las preguntas “¿quién soy?, ¿de dónde vengo, adónde voy?”, es una materia que a lo largo de la historia ha tenido muy entretenidos a los filósofos, pero que está de plena actualidad dada la globalización económico-político-social o cultural en la que estamos inmersos. Es un concepto que se estudia desde distintas disciplinas, siendo conceptuada por todas ellas, con una serie de elementos comunes: su composición, su dinamismo y su dialéctica. Finalmente, no podemos obviar las crisis de identidad, hemos de saber detectarlas a tiempo y poder luchar contra ellas, siendo la era de las redes sociales un elemento de crisis artificial y engañoso contra el que hemos de saber luchar.

Para la reflexión

  • Tras la lectura del tema cómo puedo dar respuesta a las preguntas ¿quién soy, de dónde vengo y hacia dónde voy?
  • ¿Qué punto de vista conceptual de la identidad te ha llamado más la atención y por qué? ¿Puedes aportar otro punto de vista distinto?
  • Si tú o alguien cercano ha sufrido alguna crisis de identidad, ¿cómo la has superado? ¿en qué o en quiénes te has basado para ello?

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